Una historia más
Todos dicen que cada uno habla de como le ha ido en la feria, pero ¿a qué se refiere esta frase? Muy fácil, si hacemos de cuenta que la feria es la vida llena de montañas rusas, carritos chocones, ruedas de la fortuna, entre otras atracciones que llegan a formar parte de nuestra experiencia en la feria de la cual se hablará en el futuro, y que dará la perspectiva variada a cada uno de los que en ella se encuentran.
Aldo Caballero Vargas nació un 2 de septiembre de 1989 en Ciudad Nezahualcoyotl, Estado de México, primogénito de una familia de sociedad media y hermano de dos chicos más: Isaías y Marco Antonio, con quienes ha compartido infinidad de anécdotas y recuerdos que le han sucedido a él y su familia en la feria que ha sido su vida.
Desde que ingresó a la escuela logró superarse en muchos ámbitos académicos, excluyendo el área de las ciencias exactas, las que siempre han sido su dolor de cabeza, pero no por eso se dejó caer por ello, siempre trató de sacar la mejor nota, que claro, su capacidad le dejara para no reprobar, ya que sabía que en el momento que eso sucediera se convertiría en un gran bache difícil de superar.
Tal y como sucede en toda historia siempre hay algo que marca cierta etapa de la vida, y para él así fue. Un accidente ocurrido en Zacatecas, México el 15 de febrero del año 2010 vino a cambiarle todo lo que pensaba que era la vida. Afortunadamente no pasó a algo mayor y aunque sus padres salieron heridos de dicho accidente y estuvieron en el hospital por más o menos tres semanas en las que no se dormía bien, no se podía hacer nada más que esperar a que salieran y seguir la vida que cómo él observó puede terminar en un abrir y cerrar de ojos...
Aldo siempre se ha caracterizado por ser una persona que trata de ayudar a los demás, ama escuchar música en sus tiempos libres a todo volumen y sobretodo, estar al día con los nuevos lanzamientos de sus artistas favoritos y aún los que no lo son, pero han estado en su vida de alguna manera.
Leer sólo lo que él elige es una manera de hacer la literatura entretenida y no algo aburrido, los libros para Aldo son una manera más de aprender cosas nuevas utilizando la imaginación, dónde tenemos que echar a andar a nuestro cerebro para que él nos fabrique esas imágenes que las letras nos están dando como alimento a la imaginación.
La sencillez de hablar y la manera de hacerlo han sido las cosas que él tiene como virtud, por lo tanto eligió la carrera de ciencias de la comunicación por ese motivo, Aldo sabe que una palabra puede cambiar absolutamente una idea, una intención. Esa es la magia de la comunicación y lo que a él lo mueve, lo apasiona.
Como parte de la generación que ahora cuenta con espacios cibernéticos en los que puede expresar su sentir, o disgustos cuenta con cuentas de Google, Facebook, Twitter, Instagram, entre otras, dónde trata de compartir lo que le ha gustado y lo que no, lo que lo hace reír y también llorar. Las redes sociales cuentan con un gran poder, ellas pueden influir en la toma de decisiones, y por qué no, hasta en una revolución junto con personas con la misma afinidad a lo que ellos buscan. Las redes sociales han sido una gran invención, aunque claramente cuentan con su riesgo, el riesgo que lleva conocer personas con otro tipo de ideología, formas de actuar, pensar y ver la vida, lo que hacen de esos lugares un tanto riesgosos a la seguridad personal.
Junto a las redes sociales vienen la tecnología de la mano, algo que él ha aprendido a dominar en una buena manera, lo que causa comodidad y hasta cierto prestigio han el ámbito laboral. Sin duda la tecnología va ligada al futuro de su desempeño laboral en ese futuro a corto plazo.
Aldo ha vivido mucha cosas, amor, desamor, traición, engaños, alegrías, tristezas, felicidad, pérdidas. Todas y cada una de ellas han formado al ser humano que es hasta el día de hoy, ya el futuro dirá que añadir o quitar en su visita a la feria para que dé como resultado final una buena, o amarga experiencia.