lunes, 18 de marzo de 2013

La guerra fuera del campo de batalla


La guerra fuera del campo de batalla


Muchas veces la guerra no simplemente se desarrolla en el campo de batalla, ya que el miedo a un ataque a los civiles puede provocar un daño y pánico a mayor escala que el sólo hecho de asesinar a los representantes de ese país.

Estados Unidos, la potencia mundial en la libertad de expresión, el lugar donde todos los sueños se pueden hacer realidad. Un lugar donde no hay límites más que los que rigen la ley, sufrió el pasado 11 de septiembre de 2001 uno de los mayores ataques terroristas registrado en su historia, hechos que llevaron al pánico a los millones de habitantes que sentían una gran seguridad en su territorio y que con sólo un día esa confianza se vino abajo.

¿Cómo atacar al país perfecto, cómo hacerlo sentir vulnerable, en verdad fue algo inesperado o planeado? Hay muchas interrogantes, ya que el tráfico aéreo es algo que debe de tener un control minucioso, no es posible que un avión salga de su ruta comercial y no se lleve un registro de dicha anormalidad y que hayan sido más de dos aeronaves hace crecer mucho más dicha incógnita.

El pánico dentro de la ciudad de Nueva York fue más que contagioso, así lo relata Carla Iberia Sánchez, reportera recién ingresada a la empresa de comunicación de Televisa, quien fue encargada de brindar la información sobre como vivía la gente, cuál era su sentir en ese lugar dónde sólo a un par de días la tranquilidad y poder de una nación se hacía visible. “Mujeres y hombres se refugiaban con el sólo sonido de un avión en las cercanías”, eso es lo que relataba Carla en uno de sus reportajes, “agentes de la CIA con armas y dispuestos a matar a cualquier persona con alguna actividad sospechosa se encontraban en el metro”. Nueva York se hundía en una gran psicosis.

La guerra en Afganistán comenzaba y aún no se tenía un reporte oficial sobre lo ocurrido con los radares y la seguridad aérea de los Estados Unidos, la gente apoyaba al presidente quién declaró la guerra a “Al-Qaeda” por dicho actos contra la nación americana. ¿Por qué la sociedad apoyó deliberadamente al presidente en sus ideas de guerra contra un país árabe y con grandes riquezas de petróleo?

Existen muchas omisiones realizadas por el gobierno estadounidense sobre las acciones realizadas para atacar Afganistán y si esto fue planeado se debe de decir que lograron tener atada a la mayoría de la población con la idea de que en cualquier momento podrían ser atacados sino se hacía algo en contra de los terroristas. Los habitantes de Estados Unidos fueron tacados de una manera psicológica muy fuerte y que sólo puede lograrse con hacerlos sentir inseguros, frágiles, débiles.

La página “Voltaire.org”, habla sobre el número de irregularidades ocurridas durante dicho atentado, así como ciertas cuestiones que no llegan a cuadrar del todo en lo sucedido, y en su artículo titulado “115 mentiras sobre los atentados del 11 de septiembre”  se nombre algo muy importante que ya se ha dicho y dice: “Omisión del hecho que en su libro, publicado en 1997, Zbigniew Brzezinski escribía para que Estados Unidos pueda mantener su predominio global es necesario que ese país controle el Asia central, con sus vastos recursos petrolíferos, y que un nuevo Pearl Harbour sería útil para obtener el apoyo de la opinión pública estadounidense a esos designios imperiales”. Una prueba de que el ataque psicológico es mucho más fuerte que nada en el mundo.

Otra cuestión importante sobre lo ocurrido es que en ese tiempo Estados Unidos tenía las bases para poder realizar una guerra y todos los gastos que ello implicaba (y que causó una crisis económica tiempo después).
Muchas cosas encierran la fecha de los atentados ocurridos, que si fue la fecha de lo derrota del Impero Otomano en Viena, en 1638. La motivación de los terroristas musulmanes es revertir la tendencia decadente del mundo islámico frente a la cultura occidental, que se inició el 11 de septiembre de 1683 cuando el ejército del Imperio Otomano que había sitiado Viena, es derrotado y aniquilado. Cientos de años después, aún sienten la picazón de la derrota de Viena. Para ellos es humillante que su “perfecta cultura” haya declinado ante la occidental, y se hace necesario revertir esa tendencia. El 11 de septiembre fue cuidadosamente escogido para tratar de revertir el curso de la historia y crear un nuevo 11 de septiembre que el mundo musulmán pueda celebrar.

¿Será esa otra de las causas de la elección de la fecha o sólo coincidencia? No se sabe ni se sabrá, ya que en la búsqueda del poder, sea cual sea la causa (religiosa, política y/o social) no muchas veces todo es limpio y justifica los medios para llegar a ello y la gran pregunta es: ¿Habrá valido la pena el número de soldados y civiles muertos para lo obtenido si es que se obtuvo algo? Usar a la sociedad para tratar de obtener algo no es nada limpio, pero es la mejor fórmula, una que nunca fallará.

                                                     [Imagen tomada de lostiempos.com]

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